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Notas de opinion de Julian Obiglio

Rol y desafíos de la oposición para 2010 y 2011

L

argos seis meses vivimos entre la derrota del kirchnerismo del pasado 28 de junio y la toma de poder parlamentario que se produjo los primeros días de diciembre. Durante toda esta transición la sociedad sintió que nada cambiaría y que el autoritarismo seguiría presente en el país, cubriendo toda esperanza con un manto de resignación.

Finalmente el recambio legislativo se produjo y ahora son las fuerzas opositoras las que dominan en parlamento nacional, con una importante lista de desafíos para enfrentar y superar. El más importante de ellos será, sin dudas, mantener la unidad lograda en la sesión constitutiva y evitar la dispersión de los grupos parlamentarios.

Para ello deberá trabajarse profundizando los puntos que se encuentren en común, dejando de lado las cuestiones que dividan o impongan distancia. De esta manera se podrá colocar el foco en determinadas cuestiones que deban derogarse o impulsarse sin caer en discusiones más amplias que abran las grietas que el kirchnerismo buscará para cooptar a nuevos (o viejos) aliados.

Será así que el conjunto de opositores estará centrado en la eliminación de artículos puntuales de leyes recientemente aprobadas por el oficialismo, o en la sanción de nuevas normas que reduzcan la escandalosa corrupción u obliguen al gobierno a reveer sus políticas en temas centrales como son la educación, la atención social, la seguridad, o la generación de empleo.

Por otro lado el parlamento estará en condiciones de recuperar una de sus funciones esenciales, que había sido anulada durante los últimos seis años: la facultad de control del Poder Ejecutivo. Debemos recordar que nuestra Constitución Nacional establece que los poderes se encuentran separados, pero son interdependientes, fijando un sistema de frenos y contrapesos para el mutuo control.

Es allí donde el parlamento tendrá un rol central, poniendo freno e investigando las iniciativas del Poder Ejecutivo que atenten contra el desarrollo del país, y busquen únicamente el enriquecimiento de unos pocos amigos del poder.

En la Argentina de los Kirchner el presidente no solamente era el Jefe de Estado, sino que además representaba a la Nación, ejercía en su persona todos los poderes del PE y aplicaba las políticas públicas que se le antojaban – sin consenso alguno con las fuerzas de oposición-. Todo ello lo hacía hablando en nombre del pueblo - pese a no representar, obviamente, al 100% de los habitantes.

Esto se ha terminado y en los próximos dos años veremos a un parlamento sumamente activo que no solamente pondrá freno a los abusos del kirchnerismo e impulsará políticas públicas propias, sino que además tendrá facultades y número necesario para requerir todo tipo de informes al Gobierno, de interpelar a sus Ministros, de dar impulso a las acciones judiciales pertinentes, y llegado el caso, de promover el juicio político contra aquellos funcionarios que así lo ameriten.

Éste será el gran desafío de los grupos parlamentarios opositores. Para alcanzar sus objetivos los líderes deberán actuar con gran valentía y generosidad, y los partidos políticos responder con solidez y disciplina a los amplios acuerdos que deberán lograrse.

Nos encontramos en un punto de inflexión frente al cual los integrantes de la oposición estamos obligados a dejar de lado nuestras banderas partidarias para analizar junto a otros las problemáticas y necesidades básicas del país. Los años venideros serán un tiempo de búsqueda conjunta de políticas públicas de largo plazo, que ayuden a sacar a nuestro país del pozo de la pobreza e intrascendencia mundial. Asimismo serán momentos de apretar el puño sobre el flagelo de la corrupción y hacer respetar el imperio de la ley en todos los ámbitos de la administración nacional.

Este es el rol de la oposición para los próximos dos años y grandes son los desafíos que tiene por delante. Es una etapa en la que los opositores deberemos demostrar a la sociedad que las cosas pueden ser hechas de otra manera y que un futuro mejor es posible.

Si no lo hacemos, grande será la frustración de aquellos que confiaron en nosotros, y grave será la condena que deberemos pagar: caeremos en la bolsa en la que se encuentran aquellos que no son confiables y solamente buscaron su bienestar personal antes que el desarrollo de la sociedad argentina. Caeremos en la misma bolsa de los Kirchner.

Diciembre de 2009

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Julian Obiglio Fundación Nuevas Generaciones  
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Julian Obiglio