Julian Obiglio Julian Obiglio
 
Julian Martin Obiglio Perfil Actividad Legislativa Notas de Opinión Videos Prensa
 
 
Notas de opinion de Julian Obiglio

Política aerocomercial, un debate de vuelo corto

S

i logramos abstraernos del cruce de insultos entre la Presidenta y los gremios aeronáuticos, emerge con claridad el rotundo fracaso de una y otros a la hora de gestionar. Pero; ¿de qué hablamos cuando nos referimos a la política aerocomercial que debe encarar un país?

El transporte aerocomercial es un servicio público que debe ser garantizado y controlado por el Estado y debe brindar a los usuarios un servicio moderno, eficiente y accesible, que comunique la mayor cantidad de puntos del país. Hoy, la mayoría de los vuelos de cabotaje y gran parte de los internacionales son cubiertos por Aerolíneas Argentinas.

Según datos de la Asociación Argentina de Derecho del Turismo, dentro del ranking de puntualidad, Aerolíneas ocupa los últimos puestos, entre 90 compañías medidas en los cinco continentes.

Para salir de esta situación, en primer lugar debemos abandonar la falsa discusión sobre la conveniencia o no de tener una línea de bandera. El orgullo nacional no está en juego por una aerolínea, menos aún cuando sus estándares de servicio son más bien vergonzantes. Una alternativa inteligente sería mirar afuera de nuestro país y aplicar lo que funciona bien.

La prioridad es eliminar los monopolios artificiales, que naturalmente generan abusos, servicios de pésima calidad, y corrupción. Los usuarios no pueden ser rehenes de una aerolínea, sino que deben tener la posibilidad de elegir precios, horarios, tipos de servicios, seguridad y frecuencias. Para eso debemos tener muchas líneas volando por nuestros cielos; un mercado tan moderno como el aerocomercial debe ser libre y competitivo. La única restricción para la fijación de rutas nacionales e internacionales, número de aerolíneas, capacidad, frecuencias y tipo de aeronaves, debe ser el control de calidad y seguridad ejercido por el Estado. El foco de la política pública aerocomercial debe estar puesto de una buena vez en los consumidores, y no en una empresa deficitaria.

Pero, para lograr que muchas aerolíneas quieran venir a volar a nuestro país, debemos escapar en forma urgente del sistema de precios controlados, los que deben ser determinados por la interacción de empresas y usuarios, sin perturbaciones ni injerencias fuera de los poderes de contralor propios del Estado.

En Europa existe libertad de precios y las aerolíneas de bajo costo representan el 35% del tráfico intra-europeo, y por año transportan más de 150 millones de pasajeros en 500 aviones. Sería lógico pretender lo mismo para nosotros.

En segundo lugar, el Estado deberá garantizar la estabilidad del régimen aerocomercial, ya que la previsibilidad es requisito indispensable para que cualquier persona o empresa invierta las millonarias sumas que son necesarias para iniciar la actividad en un nuevo mercado.

Finalmente, se debe eliminar cualquier tipo de traba o restricción existente para el establecimiento de oficinas en nuestro país, como para la promoción y venta de transporte aéreo, por parte de las aerolíneas extranjeras.

Este esquema, no solamente brindaría servicios de mayor calidad y seguridad a los consumidores, sino que además aumentaría la frecuencia del transporte aerocomercial entre todas las ciudades de la República.

Los aeropuertos regionales, hoy abandonados, podrían ser puestos nuevamente en funcionamiento como piezas clave para el desarrollo del interior. En Europa y los Estados Unidos han tenido un éxito rotundo, ya que se encuentran menos congestionados, tienen menor tiempo de carga y descarga, menores costos aeroportuarios, y mayor libertad de acción para las aerolíneas de bajo costo.

Rutas no rentables

El argumento oficial para no dar el salto de calidad sostiene que las rutas no rentables no serán cubiertas por ninguna aerolínea, y los usuarios de esas regiones permanecerán incomunicados. Falso.

Es aquí donde el Estado debe cumplir con su rol social y regulatorio. Si ninguna empresa solicita cubrir determinada ruta aérea considerada importante, lo que se deberá hacer es convocar a una licitación pública para que esa ruta sea operada en forma subsidiada, hasta que sean rentables y la competencia permita eliminar el subsidio. Se deben subsidiar las rutas, no las empresas.

Apliquemos lo que funciona en el resto del mundo, generemos las condiciones necesarias para el desarrollo de nuestro país, no hagamos experimentos con aviones de papel, sabemos que su vuelo será muy corto.

Noviembre de 2011

[volver]
 
Julian Obiglio Fundación Nuevas Generaciones  
SEGUIME EN: Facebook Twitter Linkedin Youtube
Julian Obiglio