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Notas de opinion de Julian Obiglio

El viento sopla a la izquierda, pero Alemania gira a la derecha

E

l pasado domingo 27 de septiembre se realizaron las elecciones federales alemanas y la actual Canciller (Primer Ministro) logró la reelección, ya que junto con sus aliados liberales obtendrá mayoría parlamentaria suficiente como para formar y liderar una coalición de gobierno.

El arco político alemán se compone de los siguientes partidos:

  • La Socialdemocracia (SPD), que representa la centro izquierda.
  • La Democracia Cristina (CDU), que en alianza con su rama bávara de la Unión Social Cristiana(CSU), representa el centro conservador.
  • Los Liberales (FDP) que representan a la derecha liberal.
  • Finalmente están los ecologistas, la izquierda, y la extrema derecha (Partido Nacional Democrático - NDP).

Las coaliciones formadas por la socialdemocracia han gobernado los últimos años. Primero en coalición con los ecologistas, que fue liderada por Gerhard Schroder. Luego en la gran coalición con los Demócrata Cristianos, liderada por Merkel.

El equilibrio que caracterizó esta última Grosse Koalition (gran coalición)que gobernó desde 2005 hasta 2009 traducía simplemente el virtual empate en las urnas de los dos grandes partidos, que arrojó una fuerza equilibrada en el Parlamento (Bundestag), obligándolos a convivir en una coalición de gobierno bastante particular.

La Democracia Cristiana y los Liberales habían sido aliados históricos, pero los magros resultados obtenidos por estos últimos provocó que los socialcristianos debieran acordar en 2005 con los socialdemócratas. Los liberales habían gobernado por última vez en 1998. O sea, hace 11 años. Luego de ello, en 2002 obtuvieron únicamente el 7,4% de los votos, y en 2005 subieron hasta el 9,6%.

El domingo pasado las cosas cambiaron, y de un total de 616 escaños, la Democracia Cristiana obtuvo 239 (34%), contra 147 (23%) de los Socialdemócratas. Un panorama muy distinto al de hace cinco años, dónde se había producido un empate entre los dos grandes partidos. La socialdemocracia cayó 11 puntos, obteniendo su peor resultado desde la Fundación de la República Federal en 1949.

Por otro lado, los liberales del FDP obtuvieron 93 escaños (14,6%), su mejor resultado electoral de la historia.

La izquierda obtuvo 76 escaños (11,7%) y los verdes 68 (10,7%).

Con lo cual, la democracia cristiana de la CDU+CSU, junto con los escaños liberales del FDP, logran alcanzar 332 diputados. Número que supera ampliamente los 309 requeridos para formar gobierno, y les permite armar una Kleine Koalition (pequeña coalición).

Frente a esta realidad, Alemania se prepara para emprender un fuerte giro a la derecha que tendrá profundas consecuencias en Europa y el mundo. Esta nueva coalición será más coherente que la precedente en materia ideológica, y tendrá como Vicecanciller de Alemania y Ministro de Relaciones Exteriores, al presidente de los liberales Guido Westerwelle.

Pese a que Merkel continuará como Canciller, y que posiblemente la revista Forbes la elija nuevamente como "la mujer más poderosa del planeta" (al igual que los últimos cuatro años), ahora enfrenta el reto de aplicar las políticas liberales que solicitará su socio para sacar al país de la crisis.

El partido liberal ha prometido bajar los impuestos a las ganancias de las empresas a tasas de 10% contra 30% que rigen en la actualidad. Westerwelle también desea una reducción impositiva de U$S 22.000 millones que beneficiará a la clase media. Asimismo, está comprometido a promover el desarrollo de las Pymes, que constituyen la columna vertebral de la economía alemana.

Por otro lado, Westerwelle, como responsable de la diplomacia alemana, será el encargado de negociar con los otros 26 miembros de la UE. Y si logra que Alemania (la primera economía europea) gire a la derecha, probablemente toda Europa lo hará en la misma dirección.

En un momento en que los gobiernos del mundo, incluídos los conservadores, adoptan políticas socialdemócratas, el nuevo gobierno alemán impulsará políticas liberales, “enemigas del socialismo y de un exceso de Estado”.

Los liberales intentarán imponer también la flexibilización del régimen laboral a fin de facilitar las contrataciones y los despidos, y rechazarán el involucramiento de Alemania en grandes iniciativas ecológicas, como por ejemplo la conferencia sobre cambio climático que se realizará en Copenhague en diciembre próximo.

Pero Angela Merkel tiene menos prisa que sus socios y es partidaria de reformas más moderadas, para evitar que estos cambios bruscos puedan aglutinar una fuerte oposición en cabeza de los sindicatos y los socialdemócratas. Sin dudas la Canciller buscará aumentar el peso de la democracia cristiana en el gabinete y darle a los liberales un espacio reducido, que represente únicamente su caudal electoral.

Será interesante definir cómo continuará el plan de estímulo económico y nacionalizaciones por más de 100.000 millones de dólares que Merkel desplegó frente a la crisis. Seguramente los liberales buscarán limitarlo, y gran parte de la democracia cristiana los acompañará.

La alianza entre los socialcristianos y los liberales se presenta muy fuerte, y sus miembros están convencidos que los socialdemócratas son los responsables de todo lo que no ha funcionado en Alemania en los último cuatro años.

Estamos frente a cambios que harán historia. Seguramente veremos algo impensado hasta hace pocos meses: a las Fundaciones Konrad Adenauer (CDU), Hanns Seidel (CSU) y Naumann (FDP), trabajar en conjunto y coordinadas para lograr mayor libertad y mejor democracia en el mundo.

Las políticas que se impulsen desde el gobierno alemán cambiarán el eje de la discusión en Europa y en sus aliados. Las decisiones que se tomen tendrán consecuencias en el resto del globo. El discurso liberal del nuevo gobierno calará hondo en la economía mundial y en los foros internacionales. Alemania es una referencia para el mundo occidental que encenderá las antenas de todos los países. Principalmente las del gobierno norteamericano.

Merkel quiere formar el nuevo gobierno que dirigirá el país hasta 2013 lo antes posible, e intentará tenerlo conformado para el histórico festejo del 20º aniversario de la caída del Muro de Berlín, que se producirá este 9 de noviembre. Fecha sumamente simbólica, que bien podría indicar el regreso del mundo al camino de la prosperidad y del crecimiento. El camino de la libertad.

Septiembre de 2009
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Julian Obiglio Fundación Nuevas Generaciones  
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