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Notas de opinion de Julian Obiglio

Argentina está mirando otro canal

A

erolíneas estatizadas y deficitarias, trenes colapsados, rutas de la muerte, fondos jubilatorios expropiados para ser manejados arbitrariamente por una sola persona, Poder Ejecutivo que también actúa como Poder Legislativo, impuestos impagables, inseguridad, contratos violados, justicia presionada, salud en alerta por la imprevisión para combatir la gripe y el dengue, ex – Presidente que sigue siendo Presidente...Y la lista sigue.

¿Qué canal está mirando la Argentina? ¿Cómo pretendemos generar bienestar para la sociedad si nuestra atención está focalizada en estos temas? ¿Acaso no ha quedado acreditado en el mundo que estos disparates no funcionan? Algunos políticos todavía no se han dado cuenta que están mirando una película muda en blanco y negro, cuando en el resto del mundo las películas son a color, con sonido digital, y se reproducen en pantallas de LCD.

La coyuntura provoca que los argentinos estemos pensando qué nuevo control de precios pondrá Moreno cada día, o qué nueva ocurrencia tendrá el Gobierno para obligarnos a revolver el pasado en vez de mirar hacia el futuro. Dando tres pasos hacia atrás y uno hacia delante hemos retrocedido a posiciones disparatadas, y poco a poco vamos siendo olvidados por el resto del mundo.

La última semana tuvimos varias muestras de ello. En primer lugar a nuestra Presidenta se le ocurrió la brillante idea de convocar a Bariloche a todos los presidentes de la región para realizar una catarsis sobre las bases colombianas. Ello implicó la movilización de ejércitos de asesores y asistentes de protocolos, aviones, autos, policía, etc. Todo eso para finalmente reconocer lo que ya sabíamos: Colombia puede hacer lo que le plazca con las bases que tiene en su territorio, siempre y cuando no actúe sobre terceros países. Hasta el Presidente Lula se cansó y dio a entender con palabras medidas y educadas que la reunión había sido una pérdida de tiempo, con discursos dirigidos a la población de cada país, y que Brasil tenía cosas más importantes para hacer que eso.

Otra brillante idea del Gobierno Nacional fue vetar una ley aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores, obligando a los legisladores oficialistas a faltar a la verdad, diciendo que no se habían percatado de la existencia del artículo que eliminaba las retenciones impositivas a ciertas zonas de la Provincia de Buenos Aires. Un disparate que nadie puede creer ya que pensar que más de 130 legisladores y 700 asesores oficialistas no advirtieron un artículo, es infantíl. Obviamente esto produjo la ira y explosión de los productores agropecuarios, que redoblaron su declaración de guerra contra un gobierno que únicamente busca cobrarles impuestos suecos y brindarles servicios africanos.

Para completar el combo aislacionista y de enfrentamiento social, la Presidenta decidió enviar al Congreso un proyecto de ley modificatorio del sistema de radiodifusión, o sea, de las normas que establecen la libertad de medios, incluídos la radio, internet y la televisión. Por supuesto que el proyecto se ha inspirado en los cerrojos a la prensa impuestos por Chávez y Correa en Venezuela y Ecuador.

Mientras tanto, los argentinos nos vamos encerrando cada vez, olvidando que el resto del mundo tiene otra agenda. Una agenda en la que se debaten métodos para brindar mejor asistencia médica a la población, estrategias para ampliar las exportaciones, acuerdos regionales entre países para ser más eficientes, eliminación de impuestos y trabas al comercio para fomentar el intercambio de los productos, alianzas globales para el combate del terrorismo y del crimen organizado. Mientras, en Argentina, seguimos esperando la renuncia de un señor de apellido Moreno.

El Gobierno debe ser el que marque el camino a seguir por la sociedad, con un horizonte claro de bienestar y desarrollo. Corresponde al Estado brindar los elementos básicos para que luego las personas puedan dedicar sus fuerzas a producir riqueza, educarse y cuidar de su familia. Si los ciudadanos tienen que procurar su propia seguridad, sistemas de salud pre-pagos, transportes alternativos a los públicos, leyes, tribunales y bancos extranjeros, educación privada para sus hijos, y además de ello analizar las imprevisiones impositivas, contractuales, políticas y económicas de la Argentina, no queda espacio ni fuerza para la iniciativa privada.

Las sociedades modernas miran hacia el futuro y no hacia el pasado. Los ciudadanos con mejores niveles de vida son aquellos que habitan en los países que aseguran la provisión de la infraestructura y servicios básicos para el desarrollo con igualdad de oportunidades para cualquier persona. Luego podrán destacarse aquellos que posean mayores dotes o que decidan duplicar sus esfuerzos laborales, pero todos tendrán la posibilidad de acceder a un nivel de bienestar mínimo que supera ampliamente el de nuestro país.

Es por ello que será función de los que estamos en las fuerzas políticas opositoras colocar a la Argentina en el camino correcto, respetando las instituciones y principios establecidos en nuestra Constitución Nacional, integrándola a la agenda que se discute en el mundo, abriendo los ojos al futuro y dejando atrás el pasado. Queremos mirar el mismo canal que están mirando Brasil, Chile, Colombia, Uruguay, México o España. ¿Será tán difícil?

Agosto de 2009
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Julian Obiglio Fundación Nuevas Generaciones  
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