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Notas de opinion de Julian Obiglio

El nuevo paradigma de la ANSeS: regalar mis ahorros

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an transcurrido más de seis meses desde que el Gobierno de Kirchner expropió más de 30 mil millones de dólares que los argentinos teníamos ahorrados en nuestras cuentas personales de las AFJPs. Lo hizo argumentando que nuestros fondos se encontraban descuidados por esas perversas empresas, que únicamente buscaban su propia ganancia, cobrando altísimas comisiones que perjudicaban a los indefensos ciudadanos aportantes.

Todo esto considerando que la libertad de elección de las personas es una mera utopía, y que sus facultades mentales no tienen nivel suficiente como para determinar por sus propios medios si es mejor darle su dinero a una empresa privada especializada en la inversión de capitales, o a un burócrata dependiente del poder político de turno.

Con estos argumentos el Gobierno Kirchnerista se apropió de los fondos de los aportantes particulares y se los entregó a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS), hoy dirigida por el Sr. Amado Boudou.

Luego de escuchadas las acusaciones más terribles contra los fondos de jubilación privados, los argentinos imaginamos que ahora vendrían nuevos tiempos de inversión, dónde el Estado colocaría nuestros dineros con criterios de rentabilidad superiores a los de las AFJPs, con mayores certezas, mayores controles y abundante información a los aportantes y jubilados.

Nada de esto ha sucedido, sino que se está produciendo justamente lo contrario. Los fondos administrados por la ANSeS están siendo invertidos a tasas negativas, o sea, con rendimientos inferiores a la inflación. La rentabilidad de sus colocaciones se encuentra en tasas que oscilan entre el 9% y el 13%, cuándo la inflación estimada para este año supera el 16%. O sea, la cantidad de dinero que se recibirá al momento de cobrar lo invertido, tendrá menor capacidad adquisitiva que la cantidad de dinero entregada al momento de realizar la inversión.

Lamentablemente esto no es todo, y las preocupaciones aumentan cuándo analizamos los negocios que está financiando la ANSeS con nuestros ahorros: planes para canje de bicicletas, de heladeras, de microondas, rescates de empresas quebradas, compra de bonos con tasas tan bajas que son casi simbólicas, etc.

Y para completar el panorama, la Dirección de la ANSeS decidió mantener todas sus operaciones en secreto y no brindar información al respecto. O sea, resolvió manejar discrecionalmente una masa de más de 100 mil millones de pesos pertenecientes a todos los jubilados actuales y futuros, sin brindar explicación alguna.

Finalmente, hace pocos días, logramos constituir en el Congreso de la Nación Argentina una Comisión para el seguimiento y control de estos fondos. Integramos dicha Comisión seis Diputados y seis Senadores, que recién ahora hemos podido acceder a información sobre el destino que se está otorgando a los fondos jubilatorios administrados por Amado Boudou.

Al tomar conocimiento del tipo de inversiones que se estaban realizando con nuestros ahorros, los legisladores exigimos explicaciones al Sr. Director Ejecutivo del organismo. Sus respuestas han sido sorprendentes. Nos ha dicho que las inversiones de la ANSeS se encuentran sujetas a un “nuevo paradigma”, y que éste indica que los fondos serán destinados a la economía real, para apuntalar el empleo y el crecimiento del país, no siendo la rentabilidad un objetivo de la inversión. Asimismo, indicó que las expropiadas AFJPs no invertían en proyectos productivos, y que los fondos que se les habían quitado serían “redireccionados” del sistema financiero a la economía real, para colocarlos en “actividades estratégicas”.

Por supuesto que nadie puede oponerse a invertir en negocios productivos que colaboren con el desarrollo económico del país, pero lo que debe ser rechazado por completo son las ideas de los defensores de este “nuevo paradigma” que quieren regalar a sus amigos el dinero que no les pertenece.

Estos intelectuales que hacen filantropía con el dinero ajeno no comprenden que la ANSeS tiene una única función: cuidar y multiplicar nuestros ahorros, para poder brindarnos mejores jubilaciones. Los objetivos del aumento del empleo, rescate de empresas quebradas, impulso de sectores económicos relegados, canje de bicicletas, etc, deben ser desarrollados, implementados y financiados por los órganos competentes del Gobierno Nacional: los Ministerios de Trabajo, Economía, o bien de Acción Social. Pero nunca por el organismo que administra los fondos de los jubilados.

El principal objetivo de la ANSeS debe ser la rentabilidad. Para eso los trabajadores hacemos nuestros aportes mensuales. Nuestros pagos no son dinero que entregamos para que sea donado a los amigos del Gobierno. La asistencia social y los subsidios deben ser políticas públicas específicas de los órganos de gobierno correspondiente, y no de los jubilados. Las inversiones de la ANSeS en la economía real deben ser realizadas, pero cuidando siempre la rentabilidad, asegurando que el dinero invertido se recuperará, con una ganancia comparable a la de cualquier inversión realizada por el sector privado.

Los jubilados son sujetos que en su gran mayoría viven con el escaso dinero que reciben del Estado. Es un disparate pedir a ellos que financien el desarrollo laboral y económico de un país. Estas fantasías de políticas públicas progresistas tienen los días contados y garantizan un rápido fracaso de quiénes las sostienen.

Son nuestras posiciones las que responden al sentido común y se aplican en los países exitosos del mundo, y sin dudas son las que en breve triunfarán en el resguardo de los dineros públicos de nuestro país. Las viejas prácticas, disfrazadas de “nuevos paradigmas” no tendrán chance de éxito mientras los defensores de la libertad y de la propiedad sigamos actuando en la política Argentina.

Serán los sonrientes funcionarios del dispendio los que deberán explicar frente a la sociedad con qué criterios regalan los dineros que con gran esfuerzo los ciudadanos aportan mes tras mes para asegurar su futura jubilación. Complicada situación imagino para estos funcionarios si van a depender de esos fondos para vivir su mayoría de edad. Aunque algo me dice que eso ya lo tienen solucionado.

Mayo de 2009
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Julian Obiglio Fundación Nuevas Generaciones  
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