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Notas de opinion de Julian Obiglio

Ventajas políticas de los menores de 40 años

L

os que tenemos menos de cuarenta años y nos dedicamos a la política sufrimos la falta de experiencia que naturalmente brinda la edad y el paso del tiempo, pero al mismo tiempo gozamos de algunas ventajas sobre nuestros mayores.

En primer lugar, pertenecemos a una generación menos ideologizada. En general los menores de cuarenta no entramos en la discusión de izquierdas versus derechas, o conservadores versus progresistas, sino que preferimos discutir la aplicación de políticas públicas concretas, y sus resultados efectivos.

Salvo rara excepción no tenemos una carga emotiva respecto de los años 70´, en que la Argentina vivió su última dictadura militar. Y ello es por un motivo muy simple: los de esta generación, o todavía no habíamos nacido, o recién estábamos transitando los primeros años de vida. Con lo cual, salvo aquellos que han tenido una experiencia familiar directa con dichos años de terror, lo vemos cómo parte de la historia de nuestro país, y no cómo parte del presente político.

Por otro lado somos una generación “informática”: o sea, hemos crecido junto con la internet y estamos acostumbrados a un nivel de acceso a la información que las anteriores generaciones no han tenido. Es algo habitual para nosotros leer varios periódicos digitales, o recibir información permanente en forma directa e instantánea en nuestros celulares, o recibir alertas informativas mediante los mensajes de texto.

Esto que puede parecer una cuestión mínima es algo sumamente importante, ya que este acceso irrestricto a tantas fuentes de información en tiempo real, es algo que veinte años atrás era inimaginable. Asimismo, la información tiene un valor sumamente alto para nuestra sociedad, ya que ella permite comparar, y al comparar uno puede elegir más libremente.

En este mismo sentido, los menores de cuarenta hemos tenido, y tenemos, un acceso a los medios de transporte y al crédito mucho más simple y barato que el que han tenido las generaciones de nuestros mayores. Y ello nos ha permitido conocer el mundo en primera persona y constatar en forma directa qué hacen los gobiernos que funcionan correctamente y dan mejor calidad de vida a sus ciudadanos.

Las frecuencias de los aviones, los costos relativamente bajos y la posibilidad de financiar las compras han permitido que una porción muy grande de aquellos que pertenecen a mi generación hayan viajado y conocido, por ejemplo: el orden y la limpieza de las calles chilenas, o las autopistas de los Estados Unidos, o el metro de los madrileños.

Y una vez que uno toma contacto en forma directa con esa realidad, no por fotos ni por películas, quiere lo mismo para su ciudad y su país, y se da cuenta que existe otra forma de hacer las cosas, y de brindar mejor calidad de vida a los ciudadanos.

Ello es de vital importancia, ya que facilita la discusión entre los políticos que pertenecemos a una misma generación: lo que nos une es lo que queremos lograr (ej. un metro igual al de Madrid), con lo cual la discusión se limita a la forma de lograrlo.

Ello sirve para quitar preconceptos de la discusión. Todos partimos de la base que hemos conocido otros lugares del mundo dónde ciertos servicios funcionan mejor que aquí. Y ello no se discute, sino que el debate estará dado sobre el camino para obtener dicho resultado.

Finalmente, y tratando de no ganarme la condena de otras generaciones (si es que no lo he logrado hasta ahora), diré que la generación de los que tenemos menos de cuarenta años aplicamos unos criterios de eficiencia y división del trabajo distintos de los que existían en años pasados: dedicamos todos nuestros esfuerzos a lo que mejor sabemos hacer.

Podría decir que este criterio viene incorporado “de fábrica” a nuestra generación. No sé si ello será porque nos lo han transmitido nuestros padres, o porque el acceso a la información nos ha permitido darnos cuenta que el perfeccionamiento y la división de tareas es lo que nos hace más productivos. Realmente no lo sé. Lo que espero es que no desperdiciemos esa y las otras ventajas, y junto con las recomendaciones de nuestros mayores, logremos darle a nuestro país y a nuestros ciudadanos el nivel de desarrollo que tanto merecen.

Abril de 2008
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Julian Obiglio Fundación Nuevas Generaciones  
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Julian Obiglio