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Proyectos presentados por Julian Obiglio
Modificación de la Carta Orgánica del Banco Central
y de la Ley de Convertibilidad
14-03-2012

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Sr. Obiglio.- Señora presidenta: hoy estamos discutiendo dos cuestiones bastante simples que tal vez se pierdan en medio de tantos números y palabras.

En definitiva, lo que estamos debatiendo es si vamos a cuidar y proteger los ahorros de la gente, sostener la capacidad adquisitiva de los salarios o continuar licuándola. Es bueno aclarar estos puntos porque a la sociedad generalmente le cuesta seguir estos discursos. Por lo tanto, es bueno señalar que desde el PRO defenderemos los ahorros de la gente, tratando de evitar que no se licue la capacidad adquisitiva de sus salarios.

La reforma que propone el oficialismo contempla cinco temas que considero cuestionables. Se dispone el uso de las reservas para pagar deuda; para cubrir gastos corrientes  y el déficit fiscal que tiene el gobierno; se otorga discrecionalidad absoluta para la asignación del crédito bancario en cuanto a tasas de interés, plazos, quién lo asigna, etcétera; se eliminan los parámetros objetivos para establecer el nivel de reservas, que hasta el día de hoy siguen vigentes, con lo cual se pierden por completo, y se elimina el control parlamentario. Justamente el Banco Central se basa en facultades que el Poder Legislativo le delega para proteger el valor de la moneda.

Todas estas cuestiones tienen consecuencias bastante graves, entre ellas, la inflación. Estamos eliminando por completo las metas de inflación. En este sentido, los funcionarios que han venido a hablar del tema señalaron que las modificaciones de las cartas orgánicas de los bancos centrales del mundo van en esa dirección. Esto no es cierto; precisamente han ido en sentido contrario. Las cartas orgánicas de los bancos centrales de Brasil y Chile, por ejemplo, establecen metas concretas de inflación para no quitar poder adquisitivo al salario de la gente. Por lo tanto, esta es una cuestión extremadamente grave.
Otro punto que causa temor es la pérdida del valor de la moneda y de los salarios. Lo que ocurre en la Argentina es que nadie quiere tener pesos. Esto lo sabemos tanto los legisladores como el ciudadano común y corriente. Encontrar un argentino que en este momento quiera tener pesos y ahorrar en esa moneda es prácticamente imposible. Lamentablemente esto ya se ha vivido en nuestro país en varias oportunidades, y todos conocemos el resultado final.

Por lo tanto, aprobar esta iniciativa en medio de una situación en la que ningún argentino quiere tener pesos en la mano, no resulta positivo. A esto le sumamos que estamos estableciendo controles para el cambio de moneda, lo que genera que mayor cantidad de gente trate de conseguir esa moneda cuya compra estamos precisamente restringiendo. Hay algo que resulta básico en la economía: cuando uno prohíbe o dificulta el acceso a un bien, más gente quiere adquirirlo. Entonces, como nadie quiere tener pesos y todos los gestos van en dirección a controlar la compra de divisas, todo el mundo pretende comprarlas.

Por otro lado, estamos diciendo a los depositantes que la garantía de sus depósitos cada vez será menor y no habrá parámetros para protegerlos. Esta medida se agrega a este combo que definitivamente aumenta el riesgo. ¿Qué sucede finalmente con todo este combo? Estamos ahuyentando por completo las inversiones, no sólo por la falta de confianza sino porque eliminamos cualquier tipo de parámetro objetivo para medir una inversión y la tasa de retorno que necesita, sea básica o compleja, de diez pesos o multimillonaria. Estos cálculos son más difíciles de hacer si tampoco sabemos cuál va a ser la inflación o si la inflación oficial es absolutamente distinta a la real.

Pero esa situación se complica aún más si una persona que viene al país a invertir en divisas no tiene la certeza de que va a recuperar, por lo menos, las divisas que invirtió, y si encima lo obligan a liquidarlas y le retienen un 70 por ciento como depósito en garantía que finalmente se lo devuelven al año en pesos y sin interés. Este escenario no es el mejor para fomentar la inversión.

Para que los señores diputados tengan idea de lo que estamos hablando, les recuerdo que el stock de dinero que había en el 2003 ascendía a la suma de 20.727 millones de pesos.

Al día de hoy el stock de dinero emitido por el Banco Central es de 167.387 millones de pesos. Es decir, que hay un 700 por ciento más de dinero en circulación que en 2003. Este es el gran éxito de este modelo.
Para finalizar, adelanto que vamos a votar en contra del proyecto en tratamiento, porque creemos que las consecuencias de esta reforma van a ser contrarias a lo que se ha dicho que se busca con esta iniciativa.

CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN
Período 130º - Reunión 1º - 1º Sesión Ordinaria (Especial)
14 de Marzo de 2012

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Julian Obiglio Fundación Nuevas Generaciones  
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Julian Obiglio