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Proyectos presentados por Julian Obiglio
Órdenes del día que no vamos a aprobar
08-04-2008

Sr. Presidente (Fellner).-  Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

Sr. Obiglio.- Señor presidente: voy a hablar de los órdenes del día que no vamos a aprobar. Llevan los números 44, 47 y 48. Sobre esta última voy a compartir mi tiempo con el señor diputado Galvalisi.

El Orden del Día N° 44 se refiere al decreto de necesidad y urgencia 1.798/07. Este decreto modifica el decreto 135/06, que otorga diferimientos impositivos a inversionistas en proyectos no industriales.

¿Qué son los diferimientos impositivos? Son beneficios de carácter tributario que tienen como efecto postergar en el tiempo el pago del impuesto. Se otorgan para beneficiar a determinada actividad o a determinados contribuyentes. En algunos casos pueden beneficiarse ambos a la vez.

El decreto de necesidad y urgencia al que me estoy refiriendo amplía el cupo de beneficios fiscales que el decreto 135/06 había otorgado a determinadas provincias y empresas. Tenemos dos objeciones respecto de este decreto.

La primera tiene que ver con la prohibición que pesa sobre el Poder Ejecutivo para dictar normas que tengan contenido tributario.

Por otro lado, los diferimientos impositivos son partidas de gastos tributarios, o sea, dinero que el Estado deja de percibir. Por eso son parte del gasto público que debería ser considerado dentro del presupuesto, a fin de que sean analizados y aprobados por el Congreso de la Nación.

Además objetamos el decreto porque carece de los elementos necesarios para valorar las causas que han motivado el otorgamiento de estos beneficios. Tenemos pocos datos. Es más: lo único que sabemos es que se amplió el cupo para 1.000 sociedades de todo el país. Simplemente tenemos los datos de las provincias a las que se concedieron los cupos: a Catamarca 200 beneficiarios, a San Juan 230, a Formosa 12, a La Rioja 65, a Mendoza 67, a San Luis 6, a Santiago del Estero 22, a Córdoba 8, a Corrientes 6, al Chaco 7, a Misiones 4 y a Salta 32. Para que le podamos dar un tratamiento adecuado a este decreto, deberíamos contar al menos con la información de las empresas beneficiarias y cuáles fueron los criterios que se aplicaron para otorgar estos beneficios. De lo contrario, vamos a estar aprobando algo con los ojos vendados, ya que desconocemos su contenido. Por eso mi bloque no va a aprobar este Orden del Día N° 44.

Voy a continuar ahora con el decreto de necesidad y urgencia 1.855/07, que figura en el Orden del Día N° 47.

Ese decreto, al que ya se han referido los diputados de la Coalición Cívica y de la Unión Cívica Radical, incorpora en el presupuesto de 2007 dos contratos suscriptos con la empresa Lockheed Martín. Estos contratos se firmaron para la realización de tareas de mantenimiento y servicio de la Fuerza Aérea para este año y para el próximo. Fueron suscriptos por el Ministerio de Defensa.

Tenemos dos observaciones. Una es de forma y la otra de fondo. Respecto de la primera, voy a decir que este decreto  -tal como fue dicho antes-  fue dictado durante la prórroga de las sesiones ordinarias de este Congreso de la Nación. O sea que no existía obstáculo alguno que impidiera el tratamiento de lo allí dispuesto en esta casa.

En segundo lugar, no es justificación alguna para el dictado del decreto la necesidad del mantenimiento y servicio del sistema aeronáutico, ya que era conocida con anterioridad. O sea, se sabe con cierta antelación cuál es el mantenimiento que precisarán los aviones y qué dinero se destinará a ello. Nadie se encuentra de sorpresa con estas cuestiones, por lo que deberían haber sido planificadas dentro de los gastos ordinarios del año.

Finalmente –pero no lo menos importante-, reitero la posición conocida de mi bloque respecto de la intervención del Poder Ejecutivo en el presupuesto nacional. Es una atribución del Poder Legislativo fijar el presupuesto nacional para la administración, mientras que el Poder Ejecutivo debe ejecutarlo.

El presupuesto es un instrumento mediante el cual se procura que el Poder Ejecutivo siga políticas debidamente planificadas y acordadas en el Congreso. Los decretos de necesidad y urgencia no pueden ser utilizados por una razón de conveniencia para suplir las urgencias de la administración, que no previó los gastos en la reparación y mantenimiento de aviones.

Respecto del contenido de estos decretos de necesidad y urgencia también tenemos nuestras observaciones. El monto del contrato celebrado entre Lockheed Martín y  el Ministerio de Defensa alcanzó 500 millones de pesos. De esta cifra, aproximadamente 150 millones de pesos se destinaron a materiales, y el resto al pago de las horas trabajadas. O sea que aproximadamente 350 millones de pesos se destinaron a las horas destinadas al mantenimiento y los servicios aeronáuticos.

Tal como surge del dictamen de mayoría que aprueba el decreto, se presupuestaron 1.172.261 horas de trabajo. Supongamos que se trabajara sin parar los siete días de la semana durante dos años –o sea, 730 días-: esto implicaría que por este contrato se dedicarían 1.605 horas por día a servicios de asistencia y mantenimiento aeronáutico.

Por otro lado, si dividimos la suma prevista para el pago de las horas trabajadas –350 millones de pesos‑ por la cantidad de horas de trabajo presupuestadas –1.172.261‑, se obtiene un promedio de aproximadamente 300 pesos por hora.

En base a esto nos debemos formular algunas preguntas. Por ejemplo, ¿cómo se llevó a cabo esta contratación? ¿Fue directa o se convocó a una licitación? ¿Cuáles fueron los pliegos y las condiciones?

Por otro lado, deberíamos conocer los costos de mantenimiento y servicio que se brinda a los aviones. Por lo menos, deberíamos saber cuál es el valor hora de trabajo que se paga en el resto del mundo por estos servicios. ¿Cuáles fueron los motivos por los que se contrataron 1.172.261 horas de trabajo y no 1.172.262? ¿Cuál fue el motivo para llegar a este número?

En conclusión, dadas nuestras diferencias en cuanto a la forma y a la falta de información para analizar el decreto, no podemos acompañar la iniciativa.

Para terminar, quiero referirme al decreto de necesidad y urgencia N° 1856/07, incluido en el Orden del Día N° 48. Este decreto modifica el presupuesto del año 2007 en 20 mil millones de pesos. Voy a referirme a las críticas de forma que merece esta norma y luego el señor diputado Galvalisi, integrante de mi bloque, hará lo propio en relación con el destino aplicado a dichos fondos dentro del presupuesto y las objeciones que merecen.

En los considerandos del decreto se expresan numerosas justificaciones para su dictado y la consecuente modificación del presupuesto. Entre ellos, se cita la necesidad de concretar obras públicas, las cuestiones de infraestructura energética, necesidades en el área de salud, acción social, vialidad, transporte ferroviario, automotor, etcétera. Ahora bien, cuando se analizan estos argumentos se advierte que en ninguno de los casos se está ante una verdadera situación de necesidad y urgencia. En su mayoría, salvo casos excepcionales, uno sabe con gran antelación la necesidad de cada área, y ello no aparece por sorpresa. El deterioro de las rutas, la falta de energía, el problema de los trenes, no es algo con lo cual uno se encuentra una mañana cuando se despierta sino que lo sabe con antelación.

Por lo tanto, al no existir una causa súbita, urgente, imprevista o impostergable, no puede justificarse el dictado de este decreto. Todo lo contrario, debería haber sido analizado con tiempo e incluido en el presupuesto para su discusión en este ámbito.

Es el Congreso de la Nación quien dicta el presupuesto y el Poder Ejecutivo quien lo ejecuta y no lo modifica o adecua a su voluntad. Para eso estamos los diputados, y no podemos avalar con nuestro consentimiento que el Poder Ejecutivo modifique el 15 por ciento del presupuesto. Este es una herramienta que demuestra al Poder Ejecutivo cuánto debe gastar y dónde debe hacerlo. No es el Poder Ejecutivo quien decide estas cuestiones, y así está establecido en la Constitución Nacional.

Por todo ello, y por las manifestaciones que hará el señor diputado Galvalisi, tampoco vamos a acompañar este decreto de necesidad y urgencia.

 
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Julian Obiglio Fundación Nuevas Generaciones  
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